10/03/2005
Juanes en Cali: Esta fiesta está sabrosa
Cuando el artista paisa se puso La Camisa Negra, la euforia fue total. Y cuando se despidió, la multitud enmudeció y luego lo aclamó. Entonces volvió al escenario y dijo: "Hoy no es un día normal papá. Esto sigue". Y entregó ocho canciones más.
Juanes dejó su sangre en su sudor, sus mensajes en su voz, su alegría en sus notas de guitarra y hasta su corazón lo entregó a los 32.000 espectadores que lo ovacionaron la noche del sábado en el Pascual Guerrero.
Sí, porque Juanes lo entregó todo en esta segunda cita de su tour mundial Mi Sangre con el público caleño, el que lo ha coreado desde hace quince años cuando venía a cantar con Ekymosis.
El artista respondió a la expectativa de sus seguidores, grandes y chicos, que madrugaron en una romería y cuyos torsos rezaban: "Tengo la camisa negra" o "Se habla español". Pero el luto era de felicidad. Tanto que a las 6:00 p.m. el estadio era una mancha monocromática y monotemática: Juanes.
Si todo estaba listo, ¿por qué esperar? A las 7:00 saltó al escenario Superlitio. Su descarga de rock pesado, fusionado con reggae y salsa, hicieron de su intervención un canto a Cali que le subió la temperatura a la noche.
Luego, la espera no superó el cuarto de hora. A las 8:10 p.m., el tan esperado Juanes se terció la guitarra cual campesino hace con su carriel, se paró firme, se echó la bendición y saltó a la tarima que explotó en humo, luces y descargas de batería y guitarra y el público comenzó a gritar pletórico de euforia.
Segundos después, de la humareda emergió Juanes vestido de camisa de rayas, chaleco y pantalones grises, tenis y una chaqueta de jean con su insignia: la bandera de Colombia en el bolsillo.
Con sus primeras tonadas cantó "Sueños de Libertad para quienes están allá en la selva". Vino el despecho de La Paga, uno de sus éxitos guasca-rock que coreó una sola voz en el estadio: "Ayer me dijiste que tú me querías, pero todo fue mentira..."
Se puso romántico y con la multitud cantaba "Es por tiiiiiiiiii, que late mi corazón, es por tiiiiiiiiii, que he vuelto a hablar de amooor..." y empató con Dámelo y su estribillo "Dame, dame lo que quiero".
Saludo. "Gracias Cali, me siento feliz de estar aquí, tanto tiempo esperando este momento" dijo mientras se despojó de su chaqueta y se puso lo que todos llevaban: La Camisa Negra.
La gente saltaba y cantaba en un estado de paroxismo total, de oriental a occidental, de VIP a norte, pasando por gramilla y sólo se escuchaba: "Tengo, tengo la camisa negra porque negra tengo el alma....", con ese derroche de cuerdas, de bajo y guitarras que dominó las dos horas de su presentación.
La audiencia se reposó con su canción Fotografía, "Cada vez que te llamo y no estás....en la distancia, te puedo ver...". Pero la que mejor retrató su vida fue cuando siguió:"Cuando estoy contigo no siento miedo ni dolores de cabeza, ni confusión de ninguna naturaleza ni tristeza, sólo siento amor que por supuesto es para ti...".